Explicación
Una partida no jugada aparece en la organización o en la clasificación de un torneo, pero no contiene una partida efectivamente disputada. Puede deberse a una incomparecencia, una ronda libre llamada bye, una retirada, una exclusión o una decisión administrativa que impidió comenzar.
El torneo puede asignar un o por razones de clasificación. Ese registro administrativo no transforma el encuentro en una partida jugada. El tratamiento exacto de byes, incomparecencias y retiros depende de las bases del evento.
Para rating FIDE, las partidas no jugadas por incomparecencia u otras causas no cuentan. La normativa traza una frontera práctica: salvo excepciones reglamentarias, una partida en la que ambos jugadores realizaron al menos una jugada se considera jugada a efectos de rating.
No debe confundirse con una . En esta última sí hubo movimientos y falta conocer o fijar el desenlace; en una partida no jugada no existe desarrollo sobre el tablero.
Uso y contexto
En emparejamientos suizos, una ronda no jugada puede conservarse en el historial sin contar como color realmente disputado.
