MindZug nació de una mezcla bastante rara de curiosidad, envidia sana y asombro.
Durante años vi jugar a maestros y maestras internacionales en torneos presenciales.
De vez en cuando, en posiciones críticas, dejaban de mirar el tablero y se quedaban pensando mirando al vacío, como si el tablero hubiera desaparecido. Yo estaba convencido de que estaban pensando en cualquier otra cosa... menos en ajedrez.
Un día me animé a preguntar. Después de una partida, consulté a un maestro qué estaba pasando por su cabeza durante esos momentos. Su respuesta me descolocó por completo: “Estaba recordando otra partida, con una posición parecida, y cómo había logrado forzar un cambio de damas”.
Ahí se me rompió un mito. Mientras yo necesitaba tener las piezas delante para entender una jugada, él estaba comparando dos partidas distintas, jugadas en momentos diferentes, ¡sin ningún tablero a la vista! Todo pasaba en su cabeza: 64 casillas, hasta 32 piezas y varias líneas posibles flotando en su memoria sin ningún esfuerzo.
Comencé a investigar y descubrí algo que casi nunca se cuenta con claridad a los jugadores que recién empiezan: prácticamente todos los grandes jugadores -maestros nacionales, internacionales y grandes maestros- entrenan su capacidad de visualizar posiciones sin tablero. No es un truco raro ni un talento mágico reservado para unos pocos: es una habilidad que se entrena.
Cuanto más leía entrevistas, libros y testimonios, más se repetía el mismo mensaje: la visualización no es solo una consecuencia de ser un jugador fuerte de ajedrez; es una de las causas. Entrenar la capacidad de “ver” el tablero en la mente cambia la forma en que entendemos las posiciones, se calculan variantes y se recuerdan patrones clave.
Además, tiene un efecto secundario bastante divertido: te permite seguir pensando una partida mientras caminas, esperas el autobús o estás lejos de cualquier tablero físico.
Y, seamos honestos, también es entretenido ver la cara de sorpresa de la gente cuando se enteran y comprueban que puedes jugar “sin mirar el tablero”.
MindZug nace justamente ahí: en ese espacio entre la admiración por lo que hacen los grandes jugadores y la pregunta clave: ¿por qué este tipo de entrenamiento no está al alcance, de forma clara y guiada, para cualquiera que quiera mejorar?
La idea de MindZug es simple: ayudar a la mayor cantidad posible de jugadores a entrenar la visualización paso a paso, con ejercicios guiados, niveles de dificultad ajustables y una experiencia pensada para evitarlas frustaciones, pero sin dejar de lado los retos y el aprendizaje serio. Que puedas entrar después de un día largo, jugar por un rato y sentir que tu capacidad de ver el tablero “sin mirarlo” mejora un poquito cada vez.
Si alguna vez te impresionó ver a alguien jugar a ciegas, MindZug es una invitación a dar el primer paso para aprender a hacerlo tu mismo también. No hace falta ser un genio ni saber teoría infinita: el único requerimiento es divertirse y disfrutar el proceso.
